FONDA SAN FRANCISCO

La Fonda San Francisco es un espacio dedicado a la cocina regional e indígena mexicana. Se encuentra en la ciudad de Monterrey, México.

Una carroza por la avenida. Va despacio, una procesión de gentes camina detrás. familiares y amigos tocan con las palmas el vidrio trasero del vehículo. Un carro de policía avanza detrás de la gente; al frente, dos motocicletas. El duelo es lento, prolongado, doloroso.

Un hombre deja su casa en la madrugada rumbo a la frontera, su familia duerme. Compra los regalos de los niños. Regresa. Llama a la puerta, no contestan. Forzan la entrada, un escenario inesperado: el niño y la niña muertos, la esposa también. Los mató el gas. Asfixia.

En el cementerio una multitud de vivos y muertos escuchan a una mujer repetir una oración desde un altavoz. El responsorio de los dolientes emerge se eleva sobre las lápidas flores y pinos vibran los crisantemos sueltan su aroma sopla un viento los llantos y cuchicheos, todos con la vista al suelo, como adivinando el agujero que habrá de tocarles.

Sobre la avenida un vehículo compacto con cuatro estudiantes se impacta contra un poste. El automóvil se enciende. Los del asiento trasero logran salir. Piloto y copiloto están prensados y heridos, a gritos piden auxilio. Se queman vivos.

Nadie quiere hablar. No se atreven a decir algo, oprimidos ofuscados todos. El empleado de la funeraria, con su traje corbata y zapatos de segunda, uniforme, mortaja de funerales todos se pone de pie, indica la oración dará comienzo, persignan y al término consuela con clichés y reflexiones baratas.

Un hombre lleva meses ahorrando para comprarle a sus hijos regalos de navidad, baratos, corrientes, pero después de todo, juguetes. Los compra, guarda y espera. Dos semanas antes de navidad es despedido. No tiene empleo; renta luz agua y gas se llevan todo. Remata los juguetes para llevar de comer a su familia y comprar cobertores.

Se acercan, dejan la rosa sobre el féretro adiós te quiero descansa en paz, se hacen a un lado se abrazan, los empleados bajan el ataúd en el más mortal de los silencios sopla un viento se apagan las veladoras el último adiós vendremos a visitarte adiós.

La foto con el santaclós decrépito barba de nylon botas de hule jo jo jo. Pero apenas y puede llevarle a los suyos una navidad decente. Lo bueno es que los hijos ya están grandes, casados, hay nietos. El abuelo nos divertirá con su disfraz y la risa, siempre la risa. Los niños reirán. Los adultos reirán. Sobre todo los adultos.

Se van. Cementan las placas, acomodan los rectángulos de pasto encima. La próxima semana vendrán a poner la lápida.

En un tejaban de una colonia marginada una menor de edad que ha sido violada y abusa de las drogas dará a luz a un niño la madrugada del veinticinco. Inmediatamente después del parto dejará a la criatura morir en un lote baldío.

2 months ago